QUINTA PARTE
Ocurrió una mañana triste de octubre. Una fría lluvia caía desde el amanecer. Silenciosamente hicieron su entrada al estacionamiento del hospital, varios camiones cargados con maquinarias y unos hombres vestidos de color naranja y cascos blancos.
Dos de ellos tomaron la dirección del parquecito bajo la habitación 428. En tan solo minutos, todos los árboles fueron podados, reducidos a la mitad de su altura y todas sus ramas cortadas.
Desde aquella mañana el Room 428, no es más que otra habitación en el largo pasillo de este hospital, donde la programación diaria de los famosos videos de ardillitas, nunca ha logrado ningún milagro.
Las últimas noticias recogidas por la prensa, han informado que la Junta directiva del centro, espera de la ciudad la autorización urgente para cubrir de nuevos árboles el pequeño parquecito, al cual lo habitaran con cientos de doradas ardillitas.
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