Cuentos

Tuesday, May 4, 2010

TERCERA PARTE

Cuatro días mas tarde, David sentado en la parte trasera del auto de sus padres, levanto su mirada llena de felicidad, al cruzar frente al parquecito que descansa al pie de la ventana, donde milagrosamente habia regresado a la vida.

La junta del hospital no se rindió e incremento sus esfuerzos. Se trajeron censores mas sensibles, se reviso el cristal de la ventana por dentro y por fuera, comprobándose una vez mas que a través de ella, un frío bloque de cemento del estacionamiento, y unas solitarias ramas de un árbol era el triste panorama que acostado desde la cama solo se podía apreciar.

Al fin, cuando menos esperanzas habia de encontrar la respuesta de la ciencia a aquel raro fenómeno, inesperadamente esto sucedió.

Hacia unos pocos días habían ingresado en el room 428 a otro niñito. Ya sabemos en que condición de salud. Pero la recuperación ya estaba en marcha una vez más. Su mama que siempre lo acompañaba, decidió ir a almorzar sin darse cuenta que sobre la cama, dejaba encendida y grabando su filmadora de video.

A diferencia de las imágenes obtenidas durante las investigaciones científicas, ya por cierto descartados, el lente de la cámara estaba enfocado en toda su amplitud, a la vieja rama y las hojas del árbol, sobre cuyo fondo se destacaba oscuramente el edificio del estacionamiento.

No hizo más que salir la mama del pequeño Antonio, y enseguida apareció sobre la rama, una figura pequeña y juguetona, el de una ardillita de colores dorados y grises. Mirando al niño, parada sobre sus patitas, comenzaba una interminable danza de saltos, piruetas, mímicas y cómicos contoneos, meneando a ratos su gran cola, mientras ella misma al final se aplaudía.

Regreso la mama y al instante el animalito desapareció. Una felicidad bañaba el rostro de Antonio. Toda la tarde la cámara olvidada, estuvo filmando el interminable juego del animalito, y sus huidas ante la llegada de alguna persona a la habitación.

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